Excursión Geológica al Volcán Chichón (Chichonal)

Aventura llena de adrenalina, diversión, aprendizaje y grandiosos paisajes.
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Temblor y lluvias amenazaban este esperado proyecto, sin embargo, nada ni nadie pudo detenerlo, y es así que el pasado 9 de septiembre de 2017 se llevó a cabo la excursión geológica al majestuoso Volcán Chichón (Chichonal).

Como anfitriones de ésta excursión la Delegación Villahermosa de la AMGP semanas antes publicó su convocatoria, invitando a sus asociados a vivir una aventura llena de adrenalina, diversión, aprendizaje y grandiosos paisajes.

Todo comenzó el viernes 8 de septiembre con una conferencia magna, a cargo del Dr.  José Luis Macías, titulada “Volcán Chichón, historia, efectos y actividad futura” en la cual  compartió sus conocimientos a partir de los estudios que realizó  del volcán. Sin duda todos los asistentes quedaron sorprendidos y maravillados con este gran fenómeno de la naturaleza.

El Chichón o Chichonal, es un estratovolcán que antes de su última  erupción tenía una elevación de 1260 m y cuyo cráter actualmente está a 1060 m sobre el nivel del mar. Tiene 1 km de diámetro y una profundidad de 160 m. Geográficamente se localiza en el NW del Estado de Chiapas, en el municipio de Chapultenango, en la región montañosa colindante con el municipio de Francisco León. Se ubica a 77 km al SW de Villahermosa, Tab., a 25 km al SW de Pichucalco, Chis. y a 70 km al NW de Tuxtla Gutierrez, Chis. La cita para iniciar la excursión fue a las 5 am partiendo de la Ciudad de Villahermosa. Durante el camino poco a poco los rayos de sol fueron apareciendo y con ello más de una mirada quedó admirada con el fabuloso panorama que la sierra regala. La primera parada fue en el centro de Chapultenango para observar el templo de la Virgen de la Asunción, un conjunto arquitectónico del siglo  XVI cuyo techo colapsó por la gran carga de material piroclástico  resultado de la última erupción del Chichonal.

El 28 de marzo de 1982 alrededor de las 23:30 horas el Chichonal hizo erupción de forma intempestiva y con tal energía que en menos de una hora la columna de material piroclástico abarcó 100 km de diámetro por casi 17 de alto, llegando las cenizas a los Estados de Chiapas, Tabasco, Campeche y parte de Oaxaca, Veracruz y Puebla. Las afectaciones a la población se vieron de tal magnitud que los poblados Zoque más cercanos al lugar de la erupción (Francisco León y Chapultenango) desaparecieron por completo, se cerraron caminos, se cancelaron vuelos y las plantaciones de plátano, cacao, café y otros cultivos terminaron destruidas.

El 4 de abril se presentó una explosión aún más fuerte que provocó que en unos cuantos días la nube de ceniza circundara el planeta. Se calcula que los flujos piroclásticos alcanzaron temperaturas de 750 °C y descendieron a más de 150 km/h en avalanchas de 8 km de largo, 60 m de alto y 150 m de ancho.

Tras unos momentos en Chapultenango tratando de imaginar lo sucedido en 1982 el camino fue retomado para ser dirigidos al pueblo Volcán Chichonal donde al llegar un grupo de personas de la comunidad fueron participes del recibimiento.

Después de escuchar las últimas recomendaciones en el Centro Ecoturístico ubicado en las faldas del volcán la caminata dio inicio, guiados por el Dr.  José Luis Macías quien compartió gustosamente su conocimiento a lo largo de todo el recorrido.

Los primeros 2.5 km del recorrido no presenta mayor dificultad que la de ir abriendo y cerrando las puertas de madera y alambre que separan los terrenos del ejido. La geomorfología del lugar denota espacios abiertos de impresionante belleza, aunque no dejan de lado el asombro de lo intempestivo que fue el suceso de la explosión del volcán que arrasó con cerca de 300 habitantes que vivían en la zona. Donde antes hubo arroyos, campos de cultivo y abundantes árboles, hoy hay llanuras cubiertas de vegetación incipiente según la temporada.

El ascenso al volcán se hace tratando de seguir las veredas, siempre en el sentido hacia el Oeste, de tal modo todos avanzaban y aunque la fatiga y el calor comenzaban a hacer de las suyas nadie quería detenerse y quedarse con las ganas de seguir maravillando a la vista a cada paso. Las laderas no alcanzan un desnivel mayor de 500 m, pero la impresión de grandeza del paisaje es incomparable. El ascenso es relativamente suave y cada quien viaja a su ritmo. Se llevan alrededor de 2.5 horas en total para llegar a la parte más alta del cráter, pasando pequeños arroyos, alguno de color cobrizo, producto de los minerales que la corriente transporta.   

Después de superar el reto de vencer la fatiga finalmente llegó la recompensa, al tener enfrente el panorama del lago del volcán visto desde la parte más alta del cráter se descubre valor del esfuerzo para llegar. El color verduzco del agua, las fumarolas por un lado, las enormes rocas desprendidas cerca del agua, conjugan un paisaje que causa sensaciones que sólo puede describir aquel que vive la experiencia.

Algunos decidieron quedarse admirando la belleza de la naturaleza desde la cima del cráter, otros más continuaron la hazaña bajando al lago, lleva alrededor de 20 minutos bajar por uno de los escurrideros naturales del cráter; y aunque parece tarea difícil, ya echados en los brazos de la aventura, la bajada vale la pena.

El tamaño del lago es de aproximadamente 300 metros de ancho por 500 m de largo y con una profundidad promedio estimada de 1.5 m. Su color es debido a los minerales que contiene, principalmente azufre y a la continua remoción de sedimentos que provocan las fumarolas activas.

Y aunque ganas sobraban para seguir disfrutando de la paz que da este lugar la hora de tomar el camino de regreso había llegado pues nadie debía arriesgarse a ser alcanzado por la lluvia de la tarde o por la noche.

El camino de vuelta a la cabaña dura entre hora y media y dos horas para estar en la cabaña donde deliciosa comida preparada por la gente del pueblo esperaba a todos para saciar el hambre después de intensa jornada.

El regreso a Villahermosa estuvo lleno de relatos acerca de lo vivido por cada quien, anécdotas que sin duda serán permanentes en la memoria.

Definitivamente es una aventura imperdible, disfrutable con familia o con amigos. Si aún no lo has vivido, decídete a hacerlo pronto.

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