A la memoria de Teodoro Díaz González

Por: Ing. Armando García Reynoso

ImageHay situaciones especiales, como la presente, en la que los desposeídos del “Don de la inspiración” nos vemos limitados para dar un digno adiós al amigo que en el viaje a la vida eterna se nos ha adelantado. Y nos concretamos a externar una frase de adiós, una oración, o en el mejor de los casos, un sentido pésame a sus deudos.

Es por eso que hoy me las debo ingeniar –supliendo con gratitud, la falta de inspiración- porque quiero regalar a mi muy querido amigo y maestro, a TEODORO DÍAZ GONZÁLEZ, un adiós muy singular: El de la evocación de algunos de los muchos momentos que juntos vivimos por poco más de 30 años. Lo mismo en el entorno de una brigada de campo, de una mesa de trabajo en gabinete, de la mesa de un café, y en algunos muchos otros escenarios.

¿Pero quién fue TEODORO DÍAZ GONZÁLEZ?. Como una de sus virtudes era la modestia, es por eso que ahora debo recurrir a su extenso Curriculum Vitae para poder referir, a manera de síntesis, que:
Nació en Cerralvo, Nuevo León el 9 de noviembre de 1917. Que la Universidad de Texas en Austin (USA) le otorgó el título de “Bachelor of Science in Geology” en 1940. Que en Petróleos Mexicanos desempeñó los cargos de: Geólogo Ayudante (1940-1942), Jefe de Brigada de Geología (1942–1950), Jefe de Geólogos de la Suptcia. Zona Noreste (1950–1966), Superintendente de Geología del Subsuelo de la Gerencia de Exploración Central (1966–1967), Asesor en Geología del Gerente General de Exploración (1967-hasta su jubilación en 1973). Que posterior a su jubilación fue Asesor en Geología de diversas empresas de la Iniciativa Privada, Comisión Federal de Electricidad y de Petróleos Mexicanos.

También que fue miembro activo de las siguientes Sociedades Científicas: Asociación Mexicana de Geólogos Petroleros (AMGP), American Association of Petroleum Geologists (AAPG), The Geological Society of America (GSA), Sociedad Geológica Mexicana (SGM) y del Colegio de Ingenieros Geólogos de México (CIGM).

Que recibió las siguientes Distinciones Científicas:
• Miembro del Comité del Simposium sobre el Sistema Cretácico en el Hemisferio Occidental y su correlación Mundial; Congreso Geológico Internacional XX Sesión; México, D. F., 1956.
• Guía de las excursiones de campo A-13, A-14, C-5 y C-6 durante la XX Sesión del Congreso Geológico Internacional, celebrado en México en 1956.
• Miembro del comité que elaboró: Basamente Map of North America: Amer. Assoc. Petrol. Geol. & U. S. Geol. Survey, 1967.
• Miembro (1966–1969) del comité de American Commission on Estratigraphic Nomenclature.
• La Presea “Martillo de Plata” otorgada por el Colegio de Ingenieros Geólogos de México y la Sociedad Geológica Mexicana; Palacio de Minería, D. F., 1997.

Que sustentó diversas conferencias tanto en el ámbito nacional como en el extranjero destacando entre ellas:
• Posibilidades petrolíferas de la región de San José de las Rusias a Sabino Gordo, Tamps. Primera Convención Técnica Petrolera Mexicana; México, D. F., febrero de 1950.
• The Geology of Northeastern Mexico: Newsletter of Department of Geology, The University of Texas (Austin, Tex. U.S.A.); No. 8, julio 1959, pp. 6 y 7.
• Litología y correlación estratigráfica del Paleozoico Superior en la región de Palomas, Chihuahua, México: Primera Convención Nacional de Ingenieros Técnicos de Exploración y Explotación de Petróleo, México, D. F., noviembre de 1961, y Cuarta Junta Anual de S. Federation of Geol. Societies of AAPG, El Paso Texas, noviembre de 1961.
• Exploration & Production Results of Offshore; Extension of Mexican Cretaceous Golden Lane: XLIII Convención Anual  de Amer. Assoc. Petrol. Geol., Dallas Texas, abril de 1969.

Que de entre sus numerosas publicaciones se pueden citar las siguientes:
• Posibilidades petrolíferas de la región de San José de las Rusias-Sabino Gordo, Tamaulipas: Asoc. Mex. Geólogos Petroleros, Boletín, V. 3, Nos. 11-12, pp. 323-346, noviembre-diciembre de 1951.
• Geología estructural del anticlinal Peyotes: Asoc. Mex. Geólogos Petroleros. Boletín, V. 4, Nos. 3-4, pp. 117-147, marzo-abril de 1952.
• Geologic Compilation and reconnaissance Bordering the Monterrrey, N. L.–Saltillo, Coah., Highway : Included in guide Book of S. Texas Geological Society’s Field Trip, diciembre de 1954.
• Generalidades sobre la geología del Norte de México e itinerarios de las excursiones: A-13 (Cd. Juarez-Cd. de Chihuahua; Cd. de Chihuahua-Parral, Chih.), A-14 (Cd. de Monterrey-Cañón de la Huasteca-Grutas de García), C-6 (Cd. de Monterrey, N. L.-Cd. Victoria, Tamps.-Cañón La Peregrina, Tamps.) y C-5 (Cd. de Monterrey, N. L.-Saltillo, Coah. y Saltillo Coah.-Monclova, Coah): impresas en los libretos guía de las excursiones celebradas durante la vigésima sesión del Congreso Geológico Internacional, agosto y septiembre de 1956.
• Sección y corte geológico de la Sierra Madre Oriental, entre Linares y Galeana, N. L.; Mesozoic Stratigraphy & Structure Saltillo-Galeana Areas, Plate IV: South Texas Geological Society, Field Trip; diciembre de 1959.
• Litología y correlación estratigráfica del Paleozoico Superior en la región de Palomas, Chih. (con la colaboración del Ing. Arsenio Navarro): Asoc. Mex. Geólogos Petroleros; Boletín, V. 10, Nos. 5 y 6, p. 107 y 120, mayo y junio de 1964.

Que como coautor figuró en los siguientes trabajos:
• Stratigraphic relations of certain Jurassic formations in Eastern Mexico; Imlay, R. W.; Cepeda, E.; Álvarez, M. and Díaz, G. T.: Bull. Am. Assoc. Petrol. Geol. V. 32, pp. 1750-1761, septiembre de 1948.
• Correlation of the Mesozoic Strata of Northeast Mexico. Correlation chart; Humphrey, W. E. and Díaz, G. T., Guidebook of the Corpus Chirste: Geol. Soc. Am. Field Trip, mayo de 1956.
• Problems of Paleozoic Tectonics in North Central and Northeastern Mexico; Flawn, P. T. and Díaz, G. T. : Bull. Amer. Assoc. Petrol. Geol. Vol. 43, p. 224-230, enero de 1959.
• Age and correlations of Huizachal Group (Mesozoic), State of Tamaulipas; Mixon, R. B.; Murray, G. E.; and Díaz, G. T.: Bull. Am. Assoc. Petrol. Geol. V. 43, pp. 757-771, abril de 1959.
• Geologic Ocurrence of Intrusive, Gypsum and its effect on structura forms in the Coahuila Marginal Folded Province of  Northeastern Mexico; Wall, J. R.; Murray, G. E. and Díaz, G. T.: Bull. Amer. Assoc. Petrol. Geol. Vol. 45, No. 9, septiembre de 1961.
• Geology of the Monterrey Area, Nuevo León, México; Wall, J. R.; Murray, G. E. and Díaz, G. T.: Gulf Coast Assoc. Geol. Societies, Vol. 11, pp. 57-71, octubre de 1961.
• Jurassic Data from wells in Northeastern Mexico, Pérez, F. R. and Díaz, G. T.: Gulf Coast Assoc. Geol. Societies; (abstract), Vol. 14, p. 231, octubre de 1964.

Y que en forma inédita obran en poder del Archivo Técnico de PEMEX los siguientes informes geológicos (1942-1972): NE-M-143, G. R. 469,  G. R. 474, I. G. Z. N. 482, NE-M-158, NE-M-358, NE-M-366, NE-M-578, I. G. 481, NE-M-679, NE-M-668, NE-M-894, NE-M-901, NE-M-1225, I. G. 532, I. G. Z. C. 115, I. V. Noreste No. 873, y I. Z. C. 127.

Mi amigo y maestro ha partido después de transitar por está vida por poco más de 90 años. Y esto no es cosa de todos los días ni de todos los mortales. Hagan cuentas. ¡Estaba a menos de 10 de llegar a su primer centenario...! Y lo más importante, que la mayor parte de esos 90 años, los pasó pleno de vida, rozagante, lúcido, activo, optimista e inquieto. ¿Preocupado?, sí, pero por el diario acontecer de la actividad exploratoria en su querido PEMEX; empeñado siempre, tanto en activo como ya jubilado, en aportar ideas que de una u otra manera trascendieran en la incorporación de nuevas reservas de hidrocarburos, e invariablemente también, metido en los avances mundiales del conocimiento y las técnicas en exploración y producción petrolera de su tiempo.

¡Ya no voy a hacer más geología...! -me decía en ocasiones cuando por alguna circunstancia las cosas no salían como él las había planeado-. Me anunciaba, pero tan sólo me anunciaba, que ya iba a “colgar las botas y el martillo” y a disfrutar de su jubilación, pues debo aclarar, que le conocí ya siendo él jubilado de Petróleos Mexicanos.

Lo curioso es que mi contestación fue invariablemente siempre la misma. ¡No le creo ingeniero...! Y se lo decía convencido, porque a través de los años me di cuenta que lo hacía de “dientes para afuera”; como simple expresión de desahogo. Porque al rato se olvidaba del contratiempo sufrido y se adentraba en un nuevo proyecto, tema, o actividad geológica relevante. Porque esa siempre fue su forma de vivir la vida.

Y si nuestra vocación trasciende hasta más allá de nuestro transitar por esta vida, así la ha de seguir pasando este incansable caballero de rápido caminar, al que ya identificaba en mis tiempos de estudiante, pero al que pude vincularme en el campo profesional, en la amistad y en el afecto hasta mediados de la década de los 70.

Siempre he sido afortunado en tener cerca de mi a maestros, jefes y amigos que de una u otra manera me permitieron, y algunos me siguen permitiendo, abrevar lo mismo en sus experiencias, que en sus consejos y ejemplos de vida. Pero a mi amigo y maestro, a Teodoro Díaz González, fue a quien le concedí autoridad hasta para jalarme las orejas. Y... ¿saben por qué...? ¡Porque en realidad tenía autoridad, tanto moral como técnica...!

Naturalmente que también reconozco autoridad en otros geólogos y geofísicos petroleros que a través de mi amigo conocí, o bien, que fueron mis maestros en las aulas, compañeros de trabajo, o jefes inmediatos; tal es el caso de los ingenieros: Edmundo Cepeda de la Garza, Francisco Viniegra Osorio (qepd), Benjamín Márquez Castañeda (qepd), Arsenio Navarro Galindo, Raúl González García, Carlos Castillo Tejero (qepd), Fabián Castillo Chavira, Francisco Mariel Lezama, Enrique Aguilera Hernández, Héctor Palafox Rayón, Bernardo Martell Andrade, Sergio Salinas Estrella, Gustavo Lesser Illades y Carlos Cantú Chapa, sólo por citar a algunos de entre muchos otros. Pero fue mi amigo, Teodoro Díaz González, mi primer guía profesional, y quien en su tiempo, me otorgó toda su confianza, y me dio la ocasión de hacer de su experiencia, el complemento de mi formación como ingeniero geólogo. Coincidentemente con el aval de muchos de los anteriormente citados.

Recuerdo que en aquellos tiempos y sin importar la hora del día, a mi amigo y maestro siempre le encantaba acompañar sus pláticas con una tasa de aromático café bien calientito, de preferencia hirviendo, y generalmente, esa tasa de café se acompañaba también de una dotación extra de servilletas, porque mi amigo tenía por costumbre plasmar en ellas todas las posibles soluciones a algún problema estratigráfico-estructural del proyecto de geología superficial en ejecución, o si el proyecto era de subsuelo, dibujar la forma típica de las curvas de los registros geofísicos de pozos como guía para la identificación de litofacies, alguna propiedad petrofísica, o bien, la presencia de hidrocarburos. Pienso que sus planteamientos eran tan claros e interesantes -no sólo para mi sino aún para los no iniciados en la interpretación geológica- porque siempre estábamos rodeados de la mirada curiosa e indiscreta de algunos meseros, y/o vecinos de mesa, muy interesados en comprender sus interpretaciones.

También recuerdo que siempre al regreso de una comisión de campo -después de una jornada de doce a quince días acampando siempre, como era su costumbre, al pie de los afloramientos a visitar en el programa elaborado- mi amigo y maestro implantaba una multa de cien pesos a quien en el retorno hablara de geología, pero bien no pasaba una hora, cuando depositando un billete de cien pesos en mi mano, o la bolsa de la camisa, exclamaba ¡Armando, te puedo asegura que aquel pequeño quiebre estratigráfico, que tenemos como a las “diez y media”, coronando aquella sierra, es la formación “fulana”...! Vamos a verificarlo ahorita, porque cuando volvamos a pasar por aquí, no vamos a tener las mismas condiciones de luz y perspectiva que en estos momentos. Esto prolongaba la jornada de campo, al menos  un día más, si es que el problema resultaba sencillo. ¡Pero valió la pena manito...!, esa era finalmente siempre su alegre expresión -que acompañaba de una fuerte palmada en la espalda- a manera de justificación y atenta disculpa.

Otro vivencia que tengo muy presente ocurrió en noviembre de 1977. No quiso que para conmemorar sus sesenta años de vida, dada la ocasión, nos fuéramos a Torreón, a un buen restaurante, a celebrar tan importante acontecimiento. Prefirió quedarse en el campo y establecer la estratigrafía de la estructuralmente compleja Sierra del Rosario en el noreste del Estado de Durango. Para tal efecto, en compañía de Gustavo Lesser y un servidor, programó como actividad de cumpleaños, un “cruce” de aproximadamente 25 kilómetros en línea recta dentro de lo más complejo de esta sierra. Este “cruce” lo realizamos en tres días con sus respectivas noches acampando dentro de la misma sierra. Desafortunadamente nos falló la provisión del agua contemplada para el “cruce”, los alimentos enlatados, la condición climática; y el que no era accesible, para un vehículo a motor, el punto donde acordamos que íbamos a ser recogidos al término del “cruce”. Ahí también juró y perjuró, que ahora sí se retiraba de la actividad geológica para disfrutar de su jubilación. Pero no fue cierto.

Una expresión muy suya, que mucho me agradó la primera vez que se la escuché decir -y que posteriormente de vez en cuando se la provocaba repetir- era cuando había que ascender alguno de esos imponentes escarpes que caracterizan, por falla normal, a muchas de las sierras sedimentarias del norte y noreste de México. Al iniciar el ascenso mi pregunta era, ¿Ingeniero Díaz hasta donde vamos a subir hoy?, siendo su respuesta, ¡Hasta donde “zurran” las águilas...! A mitad de la jornada, y a manera de “calibrar” su resistencia física y espíritu exploracionista, le volvía a preguntar, ¿Ingeniero Díaz ya llegamos a donde zurran las águilas? Y su respuesta era, ¡No Armando, aquí se “zurran” las aguilitas; las Águilas Reales se “zurran” más arriba...!

De entre las innumerables visitas de cortesía que me hizo mi amigo y maestro al Instituto Mexicano del Petróleo (IMP). Hoy en día viene a mi mente una ocurrida en el mes de noviembre (probablemente diciembre) del año de 1996. Por estas fechas me encontraba preparando la cartera de proyectos para el programa de 1997. Una de las instrucciones recibidas, para dicho programa, era la de elaborar propuestas de proyectos de exploración en aguas profundas del Golfo de México. Para dar cumplimiento a dicha instrucción, iniciaba yo la etapa de investigación bibliográfica del estado del arte, a nivel mundial, en conocimientos y tecnologías de exploración y producción de hidrocarburos en aguas profundas. Al llegar mi amigo y comentarle cual era la actividad que en ese momento realizaba, la idea le pareció excelente, y sin decir “agua va”, cambió su actitud de amigo por la de maestro, e inicio su cátedra comentando: Que el petróleo fácil, abundante y barato estaba próximo a acabarse a nivel mundial.... Que nos estabamos “durmiendo en nuestros laureles” pensando que “El Milagro Guadalupano” (como él llamaba a Cantarell) era eterno.... Que de los países productores de petróleo en el mundo, ya más de la mitad, habían alcanzado su “pico” de producción y, que de no incorporar  nuevos descubrimientos, México no estaba lejos de alcanzarlo..., porque además, desde su punto de vista, las reservas de México estaban muy “infladas”.... Que la exploración y producción de hidrocarburos en aguas profundas era otro mundo, que ya no eran suficientes nuestras tradicionales 3G’s (Geología, Geofísica y Geoquímica) y la Ingeniería Petrolera. Que ahí prácticamente concurrían todas las ingenierías habidas y por haber.... Que recordara que la historia de la sedimentación marina en el ancestral Golfo de México iniciaba con grandes depósitos evaporíticos, mismos que hoy en día, ya no estaban en su posición estratigráfica original, que habían migrado en forma errática dentro la columna estratigráfica por diferencia de densidad.... Y que lo más importante era, que fuera pensando, cómo íbamos a dar solución al problema de esa sal, la cual dificultaba la obtención, procesamiento e interpretación de la información sísmica.... Etc., etc., etc. Desde luego, que como fuente de muchos de sus comentarios citaba a algunas de las publicaciones de la American Association of Petroleum Geologists (AAPG).

¡Ah...!, como me hubiera gustado preguntarle, pero su estado de salud ya no lo permitió. ¿Qué opinaba él -quien todavía vivió la época de la entrega de los activos de la Cía. El Águila a la naciente Industria Petrolera Nacional (PEMEX)- sobre la tan actualmente politizada “Reforma Energética”; en donde ya no son los geólogos, geofísicos e ingenieros petroleros de PEMEX, sino que ahora los “expertos” son los políticos, economistas, periodistas, analistas y comentarista; de prensa, radio y televisión; quienes marcan las pautas a seguir en conocimientos, tecnologías y políticas de exploración y producción de hidrocarburos en aguas profundas del Golfo de México?. Probablemente su respuesta hubiera sido, como lo fue en muchas otras ocasiones, -eso pienso yo-, ¡Armando, que Dios nos proteja de los pendejos con iniciativa...!

Así fue como pude conocer y tratar a un hombre, que como el común de los mortales, tuvo sus defectos y virtudes, pero que se caracterizó por ser un hombre sencillo, honesto, imaginativo, luchón, perseverante e incansable; al que vi reír y disfrutar muchos momentos gratos, y al que también vi llorar en alguna ocasión por circunstancias de honda pena que son parte de la vida. Al padre que con amor y responsabilidad formó a una gran familia, y que dejó como principal herencia  a sus hijos, su buen ejemplo a seguir.

¡Descansa en paz, amigo y maestro...! Descansa en paz, pero no olvides seguir investigando, -para que cuando en la otra vida nos volvamos a encontrar-, me platiques cosas nuevas de: La Gloria, La Virgen, San Carlos, San Miguel, San Marcos, San Pablo, San Felipe, Santiago, San Andrés. De la misma Minas Viejas, del Miembro Galeana  y de tus calizas y lutitas Sin Nombre.

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